Cuando alguien a quien queremos está de duelo, la mayoría nos quedamos paralizados. Las flores se marchitan en una semana. Las palabras se quedan cortas. Un buen regalo de condolencia no intenta arreglar nada. Simplemente dice: pienso en ti y voy a seguir pensando en ti.
Estos son regalos que lo dicen bien.
1. Una luz que se enciende cada noche
Una cruz solar conmemorativa se carga con el sol y se ilumina sola al anochecer, en una tumba, en un jardín o junto a la entrada de casa. Sin cables y sin nada que recordar. Una pequeña luz que repite cada noche: no te hemos olvidado.
2. Unas campanas de viento para el jardín
Notas graves y serenas cada vez que pasa la brisa. Unas campanas de viento conmemorativas se quedan durante años, mucho después de que se hayan ido las flores del funeral.
3. Algo que sostener en la mano
Una pequeña cruz de madera de olivo, con la forma justa para descansar en la palma, es fácil de llevar al funeral, al hospital o durante una noche en vela. También es un regalo delicado para repartir entre los familiares.
4. Palabras para los días difíciles
Una caja de tarjetas con versículos o un calendario de versículos diarios les da algo a lo que acudir cuando no saben qué rezar.
5. Un recuerdo para la estantería
Un cristal grabado con unas manos en oración, iluminado desde abajo, se convierte en un rincón tranquilo de la casa donde detenerse un momento.
Qué escribir en la tarjeta
Escriba poco y con sinceridad. Nombre a la persona que ha fallecido. Comparta un recuerdo si lo tiene. Evite el «todo pasa por algo». Un versículo puede ayudar: «Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos» (Apocalipsis 21:4, Reina-Valera 1909) o «Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón» (Salmo 34:18, Reina-Valera 1909).