La oración a san Miguel Arcángel: texto completo, historia y cuándo rezarla

The Saint Michael Prayer: Full Text, History and When to Pray It

La oración a san Miguel Arcángel es una breve oración católica que pide al arcángel Miguel que nos defienda del demonio y de sus trampas. El papa León XIII la añadió en 1886 a las oraciones que se rezaban al final de la misa, y se reza en unos veinte segundos. A continuación tiene el texto completo, lo que significa cada línea, su verdadera historia y cuándo rezarla.

La oración a san Miguel Arcángel: texto completo

San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la lucha.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica.
Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial,
con el poder que Dios te ha conferido,
arroja al infierno a Satanás,
y a los demás espíritus malignos
que vagan por el mundo
para la perdición de las almas.
Amén.

Esta es la versión que difunden muchas publicaciones católicas en español. También encontrará pequeñas variantes, como «haga valer su poder sobre él» en lugar de «manifieste sobre él su poder», o «andan dispersos por el mundo» en lugar de «vagan por el mundo». Todas son traducciones fieles del mismo original latino, que empieza Sancte Michael Archangele, así que rece la que aprendió.

Qué significa la oración, línea por línea

Es corta, pero cada expresión está tomada de la Escritura o afinada por ella. Léala despacio una vez y dejará de sonar a fórmula mágica para empezar a sonar a Biblia.

«Defiéndenos en la lucha»

La lucha es espiritual, no militar. San Pablo escribe que nuestra verdadera batalla no es contra carne ni sangre (Efesios 6:12). Piense en la tentación, en el desánimo, en la mentira de que ya ha ido demasiado lejos para volver.

«La perversidad y asechanzas del demonio»

Las asechanzas son trampas tendidas con engaño, y no se ven hasta que se cierran. La mayoría de las tentaciones no se presentan con cuernos y tridente; se presentan a las once de la noche y suenan de lo más razonables. La oración pide ayuda para ver la trampa antes de caer en ella.

«Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica»

Es la línea más humilde de la oración, y viene directamente de la carta de Judas: el original latino, «Imperet illi Deus», pide literalmente que Dios lo reprenda. Ni siquiera Miguel, el jefe de los ángeles del cielo, reprendió al diablo con su propia autoridad. Se lo dejó a Dios.

✝ «Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió á usar de juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda».
— Judas 1:9 (Reina-Valera 1909)

«Oh Príncipe de la Milicia Celestial»

El libro de Daniel llama a Miguel el gran príncipe que vela por el pueblo de Dios (Daniel 12:1). El Apocalipsis lo muestra al frente del combate: «Y fué hecha una grande batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón» (Apocalipsis 12:7).

«Con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás»

Fíjese en el orden de las palabras. Miguel actúa con el poder que Dios le ha dado, no con el suyo. No se pide una exhibición de fuerza, sino que el mal vuelva al lugar que le corresponde, lejos de las personas que queremos. El Apocalipsis describe exactamente eso: el dragón y sus ángeles «no prevalecieron, ni su lugar fué más hallado en el cielo» (Apocalipsis 12:8).

«Que vagan por el mundo para la perdición de las almas»

Aquí resuena la advertencia de san Pedro: «vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devore» (1 Pedro 5:8). El león merodea. El cristiano se mantiene despierto y pide ayuda.

Observe lo que la oración no hace nunca. No se dirige al demonio, no discute con él ni le da órdenes. Habla a Dios y a Miguel. Es algo deliberado, y tiene su importancia en la historia que contamos más abajo.

Manos juntas en oración sobre una gorra de uniforme azul marino, en la mesa de la cocina antes de un turno temprano
Veinte segundos en la mesa de la cocina antes de empezar el turno.

La historia de la oración a san Miguel

En 1884, el papa León XIII dispuso que se rezaran unas oraciones al final de cada misa rezada, las que hoy se conocen como oraciones leoninas. En 1886 añadió la oración a san Miguel. Durante casi ochenta años, los católicos la rezaron juntos, de rodillas, antes de salir de la iglesia.

Sobre la famosa visión: quizá haya leído que León XIII escribió la oración tras una visión aterradora durante la misa, fechada normalmente el 13 de octubre de 1884. Es una historia apasionante, pero apareció impresa por primera vez en un periódico alemán en 1933, y las fuentes de la década de 1880 no la mencionan. Tómela como un relato piadoso más que como historia documentada; la oración no la necesita.

En 1890, León XIII publicó además un texto de exorcismo mucho más largo que empieza con una invocación a san Miguel. Eso es otra cosa. En 1985, la Congregación para la Doctrina de la Fe recordó a los obispos que los fieles no deben usar esa fórmula de exorcismo, y a la vez animó a todos a seguir pidiendo ser librados del mal, como enseñó Jesús (lea la carta de 1985, en inglés). La oración breve es para todos.

AñoQué pasó
1884León XIII manda rezar unas oraciones al final de cada misa rezada
1886Se les añade la oración a san Miguel
1890Se publica un texto de exorcismo más largo, distinto de la oración breve
1949Pío XII nombra a san Miguel patrono de la policía
1964La reforma litúrgica suprime las oraciones al final de la misa (en vigor desde el 7 de marzo de 1965)
1985Una carta del Vaticano indica que la fórmula de exorcismo no es para uso de los laicos
1994Juan Pablo II pide a los católicos que no olviden la oración
2018El papa Francisco pide rezarla al final del Rosario cada día de octubre

Quitarla del final de la misa nunca fue una prohibición. El 24 de abril de 1994, Juan Pablo II pidió a todos que no la olvidaran y que la rezaran para obtener ayuda en la batalla contra las fuerzas de las tinieblas, como recuerda Vatican News (en inglés). Hoy se reza en muchas parroquias después de la bendición final, con toda la asamblea a una voz.

Cuándo y cómo rezar la oración a san Miguel

No hay un mal momento. Es lo bastante corta para aprendérsela en una semana y rezarla en cualquier parte, incluso donde no podría abrir un devocionario.

✓ Lista rápida

  • ✓ Después de misa, tras la bendición final, si su parroquia la reza en común.
  • ✓ Al final del Rosario (si está empezando, lea primero cómo rezar el Rosario).
  • ✓ Antes de un turno, de una conversación difícil o de ponerse al volante.
  • ✓ Por la noche, por un hijo, por su cónyuge o por un amigo que se ha alejado de Dios.

Algunos hábitos ayudan a que arraigue. Empiece con la señal de la cruz. Vaya más despacio en la última frase, que es larga. Nombre a la persona por la que reza: «por mi hijo, que esta noche está de patrulla».

Apréndasela de memoria, porque los momentos en que más la necesitará son aquellos en los que estará demasiado alterado para leer. A los niños suele encantarles a la hora de dormir: una oración con un ángel y una batalla supera a la mayoría de los cuentos.

San Miguel, patrono de policías, soldados y equipos de emergencia

El nombre de Miguel es una pregunta en hebreo: «¿Quién como Dios?». Su fiesta, el 29 de septiembre, la comparte con los arcángeles Gabriel y Rafael; en el mundo anglosajón se la conoce como Michaelmas. El papa Pío XII lo nombró patrono de la policía en 1949, y también lo reclaman soldados, paracaidistas y paramédicos. Eso hace de esta oración algo muy natural para cualquiera cuyo trabajo consiste en correr hacia el peligro.

Para el policía o el soldado de su familia, el Collar con medalla del arcángel san Miguel se lleva bajo la camisa del uniforme sin ninguna complicación. Si un collar no resulta práctico, la Pulsera del arcángel san Miguel es un cordón rojo con una pequeña medalla. Una aclaración honesta: una medalla no es un chaleco antibalas. Es un recordatorio para rezar, que lleva alguien por quien otros rezan.

Collar con medalla del arcángel san Miguel, con el arcángel armado de espada y escudo, en una cadena
Collar con medalla del arcángel san Miguel

Si ya reza el Rosario, fíjese en el Rosario con medalla del arcángel san Miguel, de cinco decenas con cuentas blancas y una medalla de san Miguel: no es casualidad que sea el más vendido de la tienda. Para otras profesiones y necesidades, nuestra guía de medallas de santos patronos relaciona diez santos con las personas a las que mejor les van.

Preguntas frecuentes

¿Se puede rezar la oración a san Miguel todos los días?

Sí. Muchos católicos la rezan cada mañana o cada noche, y es una forma habitual de cerrar el Rosario diario. No hay límite ni postura obligatoria. Rezarla a diario funciona precisamente porque es corta: veinte segundos que dirigen la atención a Dios antes de que llegue la primera tentación del día.

¿La oración a san Miguel es un exorcismo?

No. La oración breve pide la ayuda de san Miguel y la protección de Dios, y cualquier cristiano puede rezarla. Es distinta del texto de exorcismo más largo de 1890, que según una carta del Vaticano de 1985 no deben usar los fieles laicos. La oración breve habla a Dios y a Miguel, nunca al demonio.

¿Pueden rezar la oración a san Miguel los no católicos?

Sí. Miguel aparece en Daniel, en Judas y en el Apocalipsis, así que forma parte de la Biblia de todo cristiano. Los anglicanos y los luteranos también celebran su fiesta el 29 de septiembre. Los cristianos que prefieren dirigirse solo a Dios pueden hacerle directamente al Señor las mismas peticiones: defiéndenos, protégenos, reprende al enemigo.

¿Por qué se quitó la oración a san Miguel de la misa?

Se suprimió junto con las demás oraciones al final de la misa rezada cuando entró en vigor, en 1965, la instrucción Inter Oecumenici de 1964, dentro de la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II. Nunca se prohibió. Juan Pablo II animó a los católicos a seguir rezándola en 1994, y muchas parroquias la rezan después de la bendición final.

¿De qué es patrono san Miguel?

San Miguel es patrono de la policía, título que le dio el papa Pío XII en 1949, y de soldados, paracaidistas y paramédicos. La tradición también lo vincula a los enfermos y a los moribundos, porque se le representa protegiendo las almas en la hora de la muerte. Muchas familias lo invocan por cualquier persona cuyo trabajo entraña un peligro real.

La oración no pide una vida fácil. Pide un defensor, y confía en que Dios responde. Enséñesela a alguien esta semana: se tarda menos que en leer este párrafo.

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