Cómo rezar el Rosario: guía paso a paso para principiantes

Cómo rezar el Rosario: guía paso a paso para principiantes

Rezar el Rosario consiste en recorrer, cuenta a cuenta, una serie fija de oraciones breves mientras se contemplan escenas de la vida de Jesús y de María. Un Rosario completo tiene cinco «decenas» y, sin prisas, lleva entre 15 y 20 minutos. A continuación le explicamos cómo rezar el Rosario paso a paso, con todas las oraciones escritas de principio a fin.

Qué es el Rosario (y qué no es)

El Rosario es ante todo una oración, y solo después una sarta de cuentas. Las cuentas sirven para contar, y así la mente queda libre. Cada decena es un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria, y mientras los labios rezan, la atención se detiene en un «misterio», un episodio de los Evangelios como el Nacimiento o la Resurrección.

Octubre es el mes tradicional del Rosario. El papa León XIII pidió en 1883 que se le dedicara el mes entero, y la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, el 7 de octubre, recuerda la victoria naval cristiana de Lepanto, en 1571.

Si usted no es católico, hay algo que suele sorprender: la primera mitad del Avemaría sale directamente del Evangelio de Lucas. El saludo del ángel está en Lucas 1:28, y las palabras de Isabel llegan unos versículos después:

✝ «Y exclamó á gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre».
— Lucas 1:42 (Reina-Valera 1909)

Los católicos no adoramos a María; le pedimos que rece por nosotros, como se lo pediría usted a un amigo de la parroquia. Y cada uno de los veinte misterios remite a su Hijo.

Rosario extendido en círculo que muestra el crucifijo, el tramo corto de cuentas y las cinco decenas
Crucifijo, cinco cuentas, medalla central y cinco decenas: toda la oración en un solo círculo.

Cómo rezar el Rosario, paso a paso

Primero, familiarícese con las cuentas. Un rosario normal de cinco decenas tiene un crucifijo, un tramo corto de cinco cuentas (una, luego tres y luego otra), una medalla central y un círculo con cinco grupos de diez cuentas. Entre un grupo y otro hay una cuenta suelta. En total, 59 cuentas.

  1. Haga la señal de la cruz con el crucifijo en la mano.
  2. Rece el Credo de los Apóstoles sobre el crucifijo.
  3. Rece un Padrenuestro en la primera cuenta suelta.
  4. Rece tres Avemarías en las tres cuentas siguientes.
  5. Rece el Gloria.
  6. Anuncie el primer misterio (por ejemplo, «Primer misterio gozoso: la Anunciación») y rece un Padrenuestro en la siguiente cuenta suelta.
  7. Rece diez Avemarías en las diez cuentas, con el misterio presente.
  8. Rece el Gloria y, si lo desea, la oración de Fátima.
  9. Repita los pasos 6 a 8 con la segunda, tercera, cuarta y quinta decena.
  10. Termine con la Salve, la oración final y la señal de la cruz.

Sobre el papel parece mucho. Tras unos cuantos intentos, sus dedos se lo sabrán mejor que su cabeza. La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos ofrece también una breve guía del Rosario (en inglés) por si quiere una segunda referencia.

Las oraciones del Rosario, palabra por palabra

Estos son los textos tradicionales en español. Imprima esta sección o téngala abierta en el teléfono hasta que se los sepa de memoria.

Señal de la cruz. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Credo de los Apóstoles. Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padrenuestro. Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Avemaría. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de Fátima (opcional). Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

Salve. Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima!, ¡oh piadosa!, ¡oh dulce siempre Virgen María!
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oración final. Oremos. Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha merecido la recompensa de la vida eterna, concédenos, te suplicamos, que, meditando en estos misterios del santísimo Rosario de la santísima Virgen María, podamos imitar lo que contienen y obtener lo que prometen, por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

Los misterios del Rosario según el día

Hay cuatro series de cinco misterios, y cada día de la semana tiene la suya. Un lunes, por ejemplo, se rezan los misterios gozosos.

MisteriosDíasLos cinco episodios
GozososLunes, sábado y domingos de AdvientoLa Anunciación, la Visitación, el Nacimiento, la Presentación en el Templo, el Niño perdido y hallado en el Templo
DolorososMartes, viernes y domingos de CuaresmaLa Oración en el huerto, la Flagelación, la Coronación de espinas, Jesús con la cruz a cuestas, la Crucifixión
GloriososMiércoles y el resto de los domingosLa Resurrección, la Ascensión, la Venida del Espíritu Santo, la Asunción, la Coronación de María
LuminososJuevesEl Bautismo en el Jordán, las Bodas de Caná, el Anuncio del Reino, la Transfiguración, la Institución de la Eucaristía

Los misterios luminosos son los más recientes. El papa Juan Pablo II los propuso en 2002 en su carta Rosarium Virginis Mariae (en inglés), junto con el reparto semanal de la tabla. Planteó ambas cosas como una sugerencia, no como una norma, así que si un misterio en concreto le dice algo especial, puede quedarse en él.

Cuánto se tarda (y cómo empezar con menos)

Una decena lleva unos tres o cuatro minutos. Las cinco decenas, más las oraciones del principio y del final, rondan los 15 o 20 minutos.

Si 20 minutos le parecen mucho, empiece con una decena al día. En serio. Una sola decena rezada con atención vale más que cinco a toda prisa, y el hábito crece a partir de ahí. Asócielo a algo que ya haga, como el primer café de la mañana o el trayecto al trabajo.

Un decenario lo pone fácil. El Decenario de bolsillo de san Benito cabe en el bolsillo del abrigo, y el Anillo decenario de plata de ley le permite rezar una decena con su propio dedo en una sala de espera sin que nadie lo note.

Errores frecuentes al rezar el Rosario

Ir con prisas

Las Avemarías se funden en una sola palabra larguísima. Baje al ritmo de una conversación normal. Si solo tiene cinco minutos, rece bien una decena.

Obsesionarse con la cuenta

¿Se ha perdido en la sexta o la séptima cuenta? Elija una y siga. Nadie le va a poner nota.

Olvidarse del misterio

Las cuentas son para las manos; el misterio, para la mente. Antes de cada decena, imagine un detalle concreto: la paja del pesebre, las tinajas de agua en Caná. Cuando el pensamiento se le escape, vuelva a esa imagen.

Tratar el rosario como un amuleto

Un rosario es un sacramental, un objeto bendecido que nos dispone a la oración. No funciona por sí solo, y uno colgado del retrovisor no es un talismán de la suerte. Su valor está en rezarlo.

Elegir cuentas que le complican la vida

Las cuentas de cristal diminutas son un suplicio para unos dedos rígidos. La madera, en cambio, es cálida al tacto y no hace ruido entre los dedos. Nuestro Rosario de madera de olivo es el que recomendamos a quien empieza, y nuestra guía sobre cómo elegir un rosario repasa tamaños de cuenta y materiales.

Rosario de madera de olivo con cordón anudado, fácil de sujetar y de contar para quien empieza
Rosario de madera de olivo

✓ Lista rápida

  • ✓ Un rosario, o diez dedos
  • ✓ Las oraciones de arriba, impresas o en el teléfono
  • ✓ Los misterios del día, elegidos en la tabla
  • ✓ Veinte minutos de calma, o una decena para empezar

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se tarda en rezar el Rosario?

Entre 15 y 20 minutos las cinco decenas, al ritmo natural de una conversación. Una decena lleva tres o cuatro minutos. Los rosarios en grupo, como los que se rezan antes de un funeral o después de la misa de entre semana, suelen durar algo más porque las oraciones se dicen a dos coros. Empezar con una sola decena al día está perfectamente bien.

¿Pueden rezar el Rosario los no católicos?

Sí. Cualquiera puede rezarlo, y algunos anglicanos y luteranos también usan cuentas de oración. La mayoría de las palabras salen directamente de la Escritura, y los misterios recorren la vida de Cristo. Si pedirle a María que rece por usted le resulta nuevo, empiece meditando los misterios con el Padrenuestro y vea adónde le lleva.

¿Qué se reza en las cuentas grandes del rosario?

En cada cuenta suelta entre las decenas se reza el Padrenuestro. Justo antes, se cierra la decena anterior con el Gloria (y la oración de Fátima, si la reza) y se anuncia el siguiente misterio. En el tramo corto junto al crucifijo, la primera cuenta suelta también corresponde a un Padrenuestro.

¿Hay que rezar las cinco decenas seguidas?

No. Puede rezar una decena por la mañana, dos a mediodía y dos por la noche, y sigue siendo rezar el Rosario. Lo que importa es la atención, no el aguante. Un Rosario completo los fines de semana y una sola decena los días laborables más ajetreados es un ritmo sensato para muchas familias.

¿Y si pierdo la cuenta de las Avemarías?

Siga adelante. Calcule en qué cuenta está y continúe rezando. Contar sirve para liberar la mente y dejarla en el misterio, no para convertirse en un examen que se pueda suspender. Si le pasa a menudo, vaya un poco más despacio o use un rosario de cuentas más grandes, que se noten bien entre los dedos.

Octubre es un buen mes para empezar, y hoy es un día tan bueno como cualquier otro. Empiece con una decena, tenga esta página a mano y deje que el hábito crezca a su ritmo. Cuando quiera tener su propio rosario, ➜ vea nuestros rosarios.

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